Dicen que quien diseña un barco, imagina un viaje, hilvana sueños. Kouyoumdjian los hace realidad.
En plena adolescencia decidió viajar a Inglaterra y jugarse por un sueño: dedicar su vida al yachting. Hoy es uno de los diseñadores navales más importantes a nivel mundial. Desde su estudio, en Valencia (España), recuerda el país, sus comienzos, y se entusiasma con auspiciosos proyectos.
Heredó
su apellido de sus antepasados armenios y, sinceramente, resulta un
verdadero desafío pronunciarlo. Sin embargo, y pese a ello, la naútica
internacional se las ingenia para conocer cada letra de su nombre. Es
que, en la actualidad, Juan Kouyoumdjian es considerado un número uno
entre los diseñadores navales del mundo.
Se ganó el mote en buena ley después que una de
sus embarcaciones se quedara con la regata In-Port de Ciudad del Cabo
(una competencia intermedia de la Volvo Ocean Race 2005-2006). El
galardón contó con un significado muy especial: terminar con el reinado
de Bruce Farr, conocido como “el mejor arquitecto de barcos de regata”.
Es la primera vez, desde 1987, que un diseño del neozelandés no se
adueña de una etapa del mayor evento de regatas offshore. ¿Lo mejor de
todo? El tal Kouyoumdjian es bien bien argentino.
Anclar raíces
¿Pero quién es realmente este porteño de 40 años
que comenzó el bachillerato en el Liceo Francés y lo terminó en el
colegio Champagnat? El mismo que, en plena infancia, vislumbró en el
yachting su vocación y profesión. “Niñez y yachting son sinónimos para
mí, siempre navegué mucho. Un día, cuando era muy chico, mi padre me
puso en un optimist (NdR: una clase como lo es el offshore) y me empujó
hacia fuera de la marina. Mi pasión por la náutica comenzó al intentar
regresar al muelle”, evoca.
El mismo que, en plena adolescencia, eligió la
Universidad de Southampton, en Inglaterra, para cursar una carrera
comparable a la de ingeniería naval, pero focalizada en embarcaciones
deportivas. “Siempre tuve muy en claro que quería hacer algo relacionado
con los barcos. Cuando terminé el bachillerato me contacté con Martín
Billoch y Santiago Lange (NdR: otros destacados en la materia) para que
me aconsejaran acerca de Southampton, ya que ellos estudiaron allí.
Martín me ayudó mucho y me propuso pasar unos días en su estudio. Fue la
motivación final para decidir irme”. Armar las valijas pesó más de lo
pensado. “Mis viejos me apoyaron en este período y en Ezeiza fue muy
difícil despedirme de mi familia. No se lo recomiendo a nadie”,
recuerda.
Entre apuntes y exámenes, conoció a la inglesa
Kelly, con quien hoy está casado. No sólo el amor llamó a su puerta.
También, la gran oportunidad. Meses antes de graduarse (allá por agosto
del ´93), recibió la oferta de Philippe Briand para integrar el equipo
francés que luego participaría en la Copa América 1995. Mientras
aprendía a vivir, lo recibía la fórmula uno del yachting.
Sin titubear, y para corresponder con las
expectativas que supo generar, en 1996 fundó su propia oficina de
diseño, Juan Yacht Design, situada en Valencia, España. Es allí donde
moran sus más recientes proyectos. A la distancia, comparte un presente
con futuro provisorio. “Creo que todavía sigo un régimen muy acelerado
como para darme cuenta, pero evidentemente es un período genial de mi
vida. Siempre fui consciente de que era posible, y esa energía y
seguridad la sintieron quienes confiaron en mí. No sé si hay una clave
del éxito, simplemente diría que es una combinación de mi obsesión, que
me permite trabajar una incansable cantidad de horas; de mi
inconsciencia innovadora, por la que asumo riesgos a los que muy pocos
se animarían; y del equipo de excelentes profesionales del cual siempre
me rodeé”, define.
La palabra obsesión cae de la boca de Juan y
la elección del vocablo no parece azarosa. Aunque lo niegue, quizás ese
sea su valor agregado. O, quizás, pensar fuera de la caja, como a él le
gusta definir –de una manera norteamericana– su metodología de trabajo.
“Es la forma de ser de cada persona; hay algunas que no se animarían a
hacer algo distinto porque si sale mal no soportarían la crítica. En mi
caso, soy de los que no me dejo bloquear por los preconceptos o lo
estándar y trato de mejorar las cosas, aunque eso implique hacerlas de
una forma completamente diferente.”
Los próximos pasos se presentan bastante mejor
que los ya dados. Los diseños de Juan se lucen en las embarcaciones
holandesas que disputan la Volvo Ocean Race. A su vez, se prepara para
la 32º Copa América, a realizarse el próximo año en la misma ciudad de
Valencia. Allí defenderá los colores del equipo norteamericano y,
paradójicamente, compartirá cartel con Farr. “Los caminos de la vida...”
cantaría Vicentico. “Es un diseñador excepcional a quien respeto
mucho”, devuelve él, siempre gentil.
Navegando junto a Juan
El universo del yachting es arduo y complejo.
Más aún si se exploran los diseños y sus tecnicismos. Pero sabría a
pecado no preguntarle a Juan por la particularidad de sus embarcaciones.
“Si bien mis barcos pertenecen a clases muy distintas entre sí, lo que
resume a todos ellos es la innovación; creo que eso es lo que define mi
imagen. Las reglas de las distintas categorías y la necesidad de hacer
barcos más rápidos hace que constantemente tenga que desarrollar
soluciones nuevas”.
Vaya si innovó. Por primera vez, en los 32
años de historia de la Volvo Ocean Race, Juan empleó el doble timón.
“Esta característica es una evolución natural. Comparándolo con el
automovilismo, los barcos que diseñé tienen un ‘turbo’ que les da una
mayor estabilidad. Así se aprovecha la potencia de las velas, que son el
motor del barco. Esa potencia suministrada por el ‘turbo’ tiene que ser
correspondida por un mayor agarre de los neumáticos. El doble timón
vendría a ser como tener neumáticos más anchos. Mientras otros equipos
perdieron el control en condiciones extremas, nuestras tripulaciones
no”. Durante la etapa inicial de un proyecto se habla sobre las condiciones
que deberá afrontar el barco y lo que la tripulación espera de éste. La
función del diseñador es concebir un barco que se comporte tal como se
había previsto: que sea rápido, sólido y no pierda maniobrabilidad
cuando así se lo requiera. Hay equipos que son más temerarios, otros
quieren tener un menor desgaste físico. Lo que hay que dejar en claro es
que el trabajo de la tripulación no comienza el día en que el barco
sale del astillero. Y el del diseñador tampoco termina allí. Yo navego
con las tripulaciones porque quiero ser un soporte para que puedan sacar
el máximo provecho del diseño.
| Argentinidad I A pesar de vivir un momento profesional envidiable, las raíces tiran y Juan visita a los suyos, al menos, una vez por año. “Tengo familiares en Buenos Aires y Junín, de donde es la familia de mi madre. Me gustaría ir más seguido, de hecho, el año pasado analicé la posibilidad de abrir una oficina en Buenos Aires, pero es algo que quedó en stand-by”. Y agrega: “Extraño la comida, la calidad de vida… Hay cosas que uno no valora y se da cuenta de lo buenas que eran cuando vive afuera. Me encantaría volver a vivir en Argentina, pero necesito el contacto con las tripulaciones, navegar, estar en las regatas… Y los centros náuticos quedan un poco lejos de nuestro país”. |
| Argentinidad II La nueva edición de la Copa América contará con una gran cantidad de argentinos que se desempeñarán como diseñadores, constructores, timoneles y tripulantes. Juan se muestra como un férreo defensor de talento nacional. “El yachting argentino siempre tuvo un nivel increíble. Nuestra rica tradición náutica merece estar en los eventos más importantes. No sólo seríamos muy competitivos, incluso hasta podríamos ganar la copa”. En su estudio, Juan no sólo trabaja junto a su hermano Gonzalo, sino que también se rodeó de otros argentinos. Lo patriótico trasciende el deporte. “Aquellos que piensan que afuera es mejor, que Argentina es un desastre y que ‘si es importado es bueno’, se equivocan. Somos un país extraordinario, con una capacidad impresionante y lleno de posibilidades. Espero que las nuevas generaciones sepan sacarse ese complejo de inferioridad que tenemos y se animen a competir de igual a igual. Argentina gana en cualquier terreno, sin duda alguna”. |
Fuente:Revista Nuevamas info: www.juanyachtdesign.com





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